Hoy quería tocar un tema que vivimos a diario y que nos afecta a nivel subconsciente sin ni si quiera darnos cuenta. Quiero hablar ni más ni menos de la publicidad, lo que vemos en la pantalla con respecto a la sexualidad y que efecto puede tener sobre nosotr@s dependiendo de nuestra edad, la educación que hemos recibido y el contexto sociocultural en el que vivimos.

Existe una brecha enorme en cómo se percibe la sexualidad hoy en día en diferentes grupos generacionales, dependiendo de las condiciones socioculturales en las que se han educado. Por un lado, está el condicionamiento de criarse en la cultura cristiana que afecta sobre todo las generaciones mayores, y por otro –la educación más liberal que han experimentado los jóvenes de hoy. Y si nos adentramos en el mundo publicitario, allí existe otra realidad paralela que desafortunadamente, está sirviendo como un guión del comportamiento sexual a mucha gente, o causando frustración y conflicto interno a otra.

En los círculos más conservadores, donde sigue siendo el matrimonio (o vida en pareja) que legitima las relaciones sexuales, lo que se ve en la pantalla, les tiene que parecer como algo inmoral o tentador a la vez pudiendo crear un conflicto interno sobre la validez de su vida sexual. Para otros, al experimentar el fracaso en su vida amorosa dentro de la pareja convencional, y ver en la pantalla otros modelos de la vida sexual, se abre la posibilidad de experimentar con otros modelos de pareja (abierta o poliamorosa) que parecen ser legítimos…

Los jóvenes querrán imitar lo que ven en la pantalla

El impacto que puede tener el mundo publicitario sobre las personas mayores, que ya tienen forjado su sistema de valores y saben posicionarse ante lo que ven fuera, sin duda es mucho menor al que lo tiene sobre los jóvenes, que querrán imitar y basar sus comportamientos en lo que ven en la pantalla y que experimentan un despertar sexual sin la madurez emocional y falta de la educación sexual adecuada.

En la publicidad se utiliza la sensualidad y el erotismo como recursos para atraer el consumidor. Los/las modelos hipersexualizados se han convertido en una norma en el mundo publicitario y aunque por la estructura moral, el mensaje no es explicito, se acude al mensaje subliminal. El objetivo de un anuncio es vender el producto que está detrás de las imágenes . El mensaje tiene que llegar hasta nuestro subconsciente, a nuestro instinto para que se produzca el deseo de comprar el producto que promete tanto por el contexto en el que aparece.  Tiene que apelar a nuestras fantasías y a la imaginación para que sea eficaz y que de alguna manera nos seduzca.

En los anuncios los actores aparecen felices

Como, por norma general, está relacionado con los placeres, así que es fácil que alguien quiera obtener un producto o servicio para este fin. Además, en los anuncios con el tono erótico, los actores, aparecen felices, con unos atributos que la mayoría de los espectadores quisiera sentir: hombres exitosos, poderosos, guapos, llenos de confianza en sí mismos o mujeres seductoras, bellas, atractivas y femeninas. Todos llenos de vitalidad y salud. El consumidor quiere todo eso. Así que si el producto detrás de esas imágenes, llega a instalar en su subconsciente éste mensaje, es probable, que acabe adquiriéndolo.

Creo que en la sociedad moderna esos anuncios cada vez tienen menos cabida, porque las personas son capaces de detectar los mensajes subliminales y ser críticos con la imagen de la mujer sexualizada creada desde una mirada masculina.

Un ejemplo de un anuncio de perfume, donde se ha utilizado la imagen de las mujeres hiper sexualizadas, y los esteoritipos de roles es ´´La Nuit De L´Homme por Daren Aronofsky.

Vemos las imágenes cargadas de sexo

Vemos las imágenes cargadas de sexo, la mirada seductora del hombre que desprende el poder y que, la misma noche, queda con varias mujeres, que no dejan de ser el objeto de su placer. El hombre no entra dentro de un canon de belleza mientras que las mujeres parecen ser perfectas. Aparecen espaldas desnudas, escotes muy abiertos, rostros sobremaquillados, etc., todo eso con el fin de seducir al hombre. Él aparenta indiferente, con esa certeza que puede estar con cualquiera. Los besos que no se llegan a dar en la pantalla dejan al espectador con su imaginación.

 La sexualidad es el arma que usan tanto los hombres como las mujeres, para seducir, controlar, apropiarse del otro con el objetivo de elevar su autoestima, sentirse poderoso/a, para la mera satisfacción de su ego.

Otro anuncio al que querría analizar es la publicidad de un videojuego escandinavo ‘’Hustle Castle’’ destinado a adolescentes.

Aquí no solo hablamos de la publicidad, pero del propio videojuego que no me parece adecuado en absoluto a un público joven. Las imágenes en el anuncio están basadas en los estereotipos sexistas que solo seguirán haciendo daño a los jóvenes (los adultos tienen más capacidad de desenmascáralos a tiempo), además de sexualizar cada faceta de la vida. El inventor del juego, seguro que había hecho un estudio previo y suponiendo que el juego va dirigido sobre todo a chicos, tendrá un éxito garantizado porque en la etapa adolescente el sexo ocupa un lugar muy importante en la psique.

El problema que veo es que, con éste tipo de videojuegos, solo se alimenta un deseo que ya por si, está muy vivo, además con unas imágenes que muestran la realidad desde el punto de vista androcentrista. Vemos por ejemplo, como a una chica, al estimularse la sien hace que sus pechos crezcan, así atrae a un chico, que de seguido la deja embarazada. En la siguiente imagen vemos que lo hace a otra chica. El lenguaje es grosero y solo puede apelar a una mente joven, no formada, cuyo instinto sexual es más fuerte que el sentido de estética.

Este tipo de videojuegos (y su publicidad) apela al imaginario adolescente promoviendo las actitudes sexistas poniendo en juego su salud sexual.

Así que la próxima vez que ves una anuncio, un videojuego o una videoclip, fíjate bien que mensaje sobre la sexualidad, roles de género y relaciones afectivas te está transmitiendo.

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