Hoy voy a escribir sobre algo muy personal. Os voy a contar sobre la educación sexual recibí en casa de parte mi Mamá . Murió el diciembre pasado, casi un año ya así que será un pequeño homenaje a Ella.

Me crie en el sur de Polonia. Vivíamos cuatro en un piso bastante chico: Mis padres, mi hermana mayor y yo. Cuando mi mejor amiga me desveló su descubrimiento con la alcachofa de la ducha, aquello fue un principio de mi búsqueda incesante de diferentes maneras de sentir ese placer del que nadie me había hablado.  

los padres bailando, mostrandose afecto. Los niños bailan

Mi Mamá quería que yo fuera monja

Mis padres eran muy católicos. Mi Mamá quería que yo fuera monja y hubo una época de mi vida, que yo misma estaba convencida de que quería encerrarme en un claustro para ´´servir a Dios´´.

Mi Mamá aparte de cometer muchos errores en la crianza, proyectar sobre mi sus frustraciones y sus miedos, también, me dio un ejemplo de cómo vivir.

Aunque enseñaba la catequesis y la educación sexual desde el prisma de la iglesia católica, su forma de ser y vivir la sexualidad parecía ir por un camino paralelo.

su forma de ser indomable, libre y placentera…

Aunque su discurso acerca de la sexualidad fuera bastante castrante (se creía la doctrina católica a pie de letra), su forma de ser indomable, libre y placentera me dejó una huella inolvidable. Siempre estaré agradecida por haber tenido su ejemplo.

Andaba por casa desnuda, sin ningún pudor (yo era la que más lo sentía), bailaba en las fiestas sacando a todo el mundo al parqué, y si nadie quería bailar, salía ella sola, besaba a l@s familiares y amig@s en los morros, cuando hacían el amor con mi padre, la pude oír gozar (nunca parecía intentar estar callada a pesar de nuestros 42 m2 donde se oía todo) y más cosas.

Le resultaba complicado hablar conmigo del sexo

Le resultaba complicado hablar conmigo del sexo. Me decía que ya lo había oído cuando le había explicado cosas a mi hermana cuatro años mayor que yo. La provocaba e insistía que me contara, sobre todo cuando la vi preparar sus clases de sexualidad y vida en familia. No le salía.

Cuando me veía vestir mini-faldas me reñía, cuando consideraba que estaba tardando demasiado en la ducha, empezaba a sospechar mis juegos y me ponía mala cara, Cuando entré en la pubertad, empezaba a darme el discurso de ´´cuidarme´´ y ´´tener cuidado con los tíos´´.

Con su ejemplo aprendí que no es malo ser sensual y disfrutar de mi cuerpo

Todo daba igual, porque con su ejemplo aprendí que no es malo ser sensual, que no es malo disfrutar de mi cuerpo, que no es malo expresar el placer y gozar del sexo, que no es malo ser espontánea y seguir mi instinto. En fin, que no es malo vivir mi sexualidad plenamente.

Así, muchos años después, de alguna manera, seguí sus pasos, y ahora enseño la sexualidad no desde el enfoque católico, sino humanista y también espiritual. Porque aparte de ser una profesional, soy una persona espiritual y como ésta faceta forma parte de mí, la integro en mi trabajo.

A lo que voy: no es lo que predicas, sino como actúas delante de tus hij@s es lo que les va a marcar por vida. La educación sexual más importante es la que recibimos en casa, observando a nuestros padres.

Cuéntame, como lo has vivido tú en tu adolescencia, si eres madre o padre, que ejemplo les das a tus hij@s.

Si necesitas ayuda con la educación sexual de tus peques, si no sabes cómo hablarles de ciertos temas relacionados con la sexualidad (aunque no hay nada como el ejemplo) aquí estoy para ayudarte.

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